Tengo que….

Te ha pasado alguna vez? Esos jodidos días tan pesados, en los que empiezas a decirte a ti mismo/a, tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro, debería o no debería, lo intento o no lo intento.
Total, que pasas el día entero con el tengo que y al final nada de nada. Ni una cosa ni la otra, día perdido. Han pasado las horas y sigues pensando en lo mismo, sigues con ese jodido diálogo del debería y el tengo qué.
Y no te quiero ni contar como empecemos con el lograré o no lo lograré.

Y si cambiamos…. y si nos ponemos en movimiento para hacerlo, para lograrlo. Seguramente todo cambiará y te darás cuenta que no era para tanto. Eras tú mismo quien se limitaba con pájaras mentales y diálogos absurdos.
En fin, al final va a ser verdad eso que dicen…. los consejos que das a los demás, en realidad te los das a ti mismo.

Joder, me voy corriendo que tengo mucho que hacer……….

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Diálogo interno.

El aprendizaje, descubrimiento y transformación de mi mismo es un proceso constante y continuo. Cuanto más aprendo, más consciente soy de lo que queda por aprender.

Hace unos días descubrí a tres personajes que habitan en mi interior. Siempre han estado ahí, hablando sin parar.
Y eso está bien, el problema es que escuchaba a quien no debía escuchar.

El primero de ellos, D. Boicoteador, siempre hablando, sin callarse ni un instante, fastidiando mis ideas, mis actos y mis sueños. Paralizándome en cada momento,boicoteandome la vida, paralizándome con sus creencias y juicios.

El segundo de ellos, D. Exigente. Este personaje siempre está luchando con el primero. Hablando incesantemente. No importa lo que haga, lo que diga, lo que piense, él siempre quiere más. Es un eterno inconformista.

Y por último, el tercero, pero no por ello menos importante, el que estaba más oculto y sin embargo el más inteligente y sabio, D. Consejero.
Su voz es casi inaudible, pero como el resto de los personajes, siempre está comunicándose. Salvo por una particularidad, es el único que quiere ayudarme, no tiene la actitud destructiva de los anteriores.

He tenido que hacer algo muy curioso para poder escucharle. Me he comprado un aparato, una especie de mando a distancia que me permitiera parar la escena, parar el diálogo, observar desde otro lugar y por fin ser consciente e identificar quien es cada uno de ellos y decidir a cual de ellos escuchar.

D. Boiqueteador, D. Exigente, gracias por estar ahí, pero que quieren que les diga, vayanse a tomar aire fresco…..

Como seres lingüisticos que somos, el lenguaje cobra vital importancia. Hablamos y pensamos usando el lenguaje, pero como nos hablamos a nosotros mismos?, que tipo de lenguaje sale de nuestra boca?, qué personajes son los más escuchados?.

Yo decido ser el observador, ser esa conciencia que observa y escucha activamente mi diálogo interno…..

PD: Gracias amigo, por facilitarme, por ayudarme a descubrir.

Transformación y cambio.

Decimos que a fin de que se dé la transformación del mundo, primero necesitamos transformar nuestro ser. Necesitamos ser el cambio que queremos ver en el mundo. Sin embargo, muchas personas no pueden transformar su ser debido al trabajo sutil que se requiere para esto. Una de las causas de que la transformación en profundidad sea difícil es que nos hemos apegado a una vieja manera de ser y nuestra identidad se ha vuelto dependiente de la misma. 

La transformación del ser significa liberarse uno mismo de su vieja identidad, una identidad que arrastra capas y capas de diversas formas de apegos. Necesitamos detectar las características adquiridas que hemos acumulado a lo largo del tiempo, características que nos han alejado de nuestro ser verdadero y nos han metido en una caja.

Al hacer esto, estamos participando activamente en nuestra propia exploración personal y en el descubrimiento de “quién soy yo”. Necesitamos revisarnos antes de que podamos cambiarnos. Necesitamos saber quiénes somos antes de poder saber qué papel interpretar en el mundo. El principio sutil de este proceso es: Hasta el punto en que yo me prepare interiormente, hasta el mismo punto seré capaz de ser parte de la transformación en el exterior.

Brahma Kumaris

El espejo y nuestra sombra.

La sombra es esa parte, o ese aspecto de mi que soy incapaz de ver. Reflexiono sobre esa cuestión en particular y no logro entender, no logro ver que tengo que mejorar. Actuo de manera inconsciente, una y otra vez, los resultados no son los esperados…

Cómo puedo ver, cómo hago consciente, lo inconsciente?. Mirando en el espejo de mis relaciones, mirando mi exterior.

En la experiencia de ayer varias personas me decían algo que me irritaba por dentro, al escuchar sentía dolor.
La mente es reactiva, en el pasado mi reacción habría sido otra, con rabia, enfado , habría pensado que las palabras que escuchaba eran un ataque hacia mi persona, habría buscado un culpable, habría buscado la responshabilidad en cualquier parte menos en mi mismo.

Pero esta vez no, me observé y fui consciente que tenía que aprender algo, ver lo que no quería ver.
Entendí que estaba recibiendo ayuda, me pregunté para qué me siento así?, y la respuesta fué hacer consciente lo inconsciente, ver lo que era incapaz de aceptar.

El crecimiento personal, el superarme a mi mismo en cada momento, el aprendizaje nunca termina, y doy gracias por ello…

A esas personas, gracias por el aprendizaje, gracias por ser mi espejo….

“Sabré que he aceptado lo que es, cuando ya no me sienta insultado al escuchar que lo describen”

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La vida.

La muerte debería enseñarte lo que es real en la vida. La vida te enseña que lo que es inevitable no es la muerte, sino lo transitorio. Lo transitorio es la única verdad . Nada es permanente. Todo está cambiando, en cada instante, en cada momento. No podría haber nada permanente, porque incluso el concepto de permanencia depende de lo transitorio para tener algún significado. Por lo tanto, incluso la permanencia es transitoria . Observa esto con detenimiento. Contempla esta verdad. Compréndela y comprenderás a Dios. Éste es el Dharma, éste es el Buda. Éste es el Dharma Buda. Ésta es la enseñanza y el maestro. Ésta es la lección y el maestro. Éste es el objeto y el observador, convertidos en uno. Nunca han sido otra cosa que Uno. Eres tu quién los ha separado, para que tu vida pudiera desplegarse ante ti. Sin embargo, al observar tu propia vida desplegarse ante ti, tú no te despliegas. ¡Manténte junto a tu Yo! ¡Ve la ilusión! ¡Disfrútala>>! No obstante, ¡no te conviertas en ella ! No eres la ilusión, sino el creador de ésta . Estás en este mundo. No eres de él. Utiliza tu ilusión de la muerte. ¡Utilízala! Permita que sea la llave que abra hacia más vida. Si ves la flor como si muriera, la veras con tristeza. No obstante, si ves la flor como parte de un árbol completo que está cambiando y que pronto dará frutos, verás la verdadera belleza de la flor. Cuando comprendas que el florecer y marchitar de la flor es una señal de que el árbol está listo para dar frutos, entonces comprenderás la vida. Observa esto con detenimiento y verás que la vida está en su propia metáfora. Recuerda siempre que no eres la flor, que ni siquiera eres el fruto. Eres el árbol y tus raíces son profundas, fijadas en Mí. Soy la tierra de la cual brotaste y tus flores y frutos regresarán a Mí, creando tierra más rica. Así, la vida engendra vida y no puede conocer la muerte jamás.

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El Espejo de las Relaciones.

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

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